domingo, 13 de octubre de 2013

STAR TREK 04 (de 12): Misión Salvar la Tierra.


Star Trek IV: Misión Salvar la Tierra fue la segunda película de la saga dirigida por Leonard Nimoy tras Star Trek III: En Busca de Spock. Esta vez acometió la empresa con la colaboración de Nicholas Meyer, quien fuera artífice de la grandiosa Star Trek II: La Ira de Khan pero permaneciera ajeno a la III.

En definitiva, como resultado de semejante conjunción tuvo lugar la entrega cinematográfica más taquillera de la franquicia antes de J. J. Abrams (vuelvo a repetir que ya llegaremos a él).

El detonante argumental es un tanto ridículo y únicamente sirve para mantener a lo largo de la trama un mensaje ecologista bastante insistente pero un tanto simplón e, incluso, rayano en lo pueril. Sin embargo, eso es lo de menos: lo importante de este film es el viaje en el tiempo que acometen sus protagonistas, desde su futuro idílico y tristemente irreal hasta los años ochenta en los que se rodó de verdad la cinta.

Se aprovechó la situación para presentar inequívocamente al Enterprise: no la nave espacial de nuestros protagonistas, sino el auténtico, el real. También es la primera vez que el doblaje castellano refleja el fuerte acento ruso de Chekov y, aunque sigue resultando una decisión chocante, tiene sus motivos y subraya la variedad de etnias, sexos y culturas tan meritoria del elenco en aquellos tiempos de la Guerra Fría (más todavía en los años sesenta de la serie televisiva). ¿Moraleja?: únicamente cuando los seres humanos hayamos salvado nuestras diferencias conquistaremos nuestro futuro y alcanzaremos las estrellas.

No sólo es la más taquillera, sino también la más cómica (y con diferencia). De hecho, probablemente fuera la más taquillera precisamente por ser la más cómica. El humor ya había estado presente en las anteriores entregas, en distintas medidas y con mayor o menor importancia: pero esta es la primera vez que se convierte en el eje sobre el que vertebra el resto de los elementos.

Quizás lo único lamentable sea la cobarde vuelta a los orígenes que se produce al final, pero su visionado sigue representando un disfrute genuino y, nuevamente, con sólo pinchar un enlace como ESTE.

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